El pecado de Freud

El pecado de Freud

El joven, prospectándose, visita la senectud. Se ha sentado en la estación. Destino espeluznante, se confiesa leyendo su nombre en un hueco del banco corrido, en la fría sala de espera. La puerta no cierra del todo. Espera un tren, siempre adelantado, con destino la...
Los caballos no van a la guerra

Los caballos no van a la guerra

I Cogió un cuenco pequeño, lleno de un líquido marrón que recordaba al chocolate. Bebió y volvió a meterse en las sombras frescas del tipi, entre pieles limpias, recién cambiadas. Un par de horas después, se levantó y se marchó en busca de los caballos. Sabía que...