«Qué mayor estoy», pensaba la abuela cuando se levantaba cada mañana. Ya hacía unos cuantos años que estaba muy sola en el pueblo. Sus hijos y sus nietos se fueron a la capital con un nuevo trabajo y la esperanza de que allí todo iría mejor. Era viuda desde hacía ya...
Cierra tus ojos y mírame, Dame tu mano y Sienteme, Destapa tu oído y escúchame Y absorbe el aroma de la vida. Detente un momento… Porque las letras hablan, Las frases insinúan, Y los poemas cuentan. Acaricia un pergamino… Volará tú mente, Soñará una pluma, Narrará...