Esta mañana parecía contenta, se movía por la cocina con la gracilidad de siempre, como si flotase en el espacio. Se había recogido la melena en un moño alto dejando su hermosa nuca y su delicado cuello al descubierto. Solo unos mechones rebeldes se resistían a estar...
Apenas parpadeé, y mi sombra, que se reflejaba en el charco, se escabulló a través del agua estancada de la lluvia caída el día anterior. Serpenteó en el líquido amarronado por efecto del barro y desapareció. Confieso que me sorprendió, aunque no lo consideré una gran...